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El Anfiteatro romano de Nimes es uno de los monumentos más extraordinarios que nos ha legado el antiguo Imperio Romano. Este fue el motivo por el cual lo incluimos en la lista sobre los monumentos romanos más bonitos del mundo, la cual os recomiendo. Quizá sea el de Nimes, el Anfiteatro Romano mejor conservado del mundo, entre todos los grandes anfiteatros que se pueden visitar.
Sus dos hileras de arcos con 60 tramos cada una, se alzan hasta los 21 metros y rodean una construcción ovalada de 133 metros de largo por 101 metros de ancho.
Hasta 25.000 espectadores podían darse cita en tan precioso recinto, quedando distribuidos en 34 hileras de gradas. Como ya hemos visto en otros anfiteatros en este mismo viaje, como el de Arlés, las clases sociales no se mezclaban dentro del recinto, de manera que la separación de las mismas se optimizaba gracias a la separación de las graderías en tres sectores diferentes.
Los más altos dignatarios eran ubicados en las primeras graderías; los ciudadanos libres, en el segundo sector; y los extranjeros, esclavos y estratos más bajos de la sociedad, prostitutas incluidas, en la zona más alejada del escenario.
El anfiteatro era un espacio donde disfrutar de los espectáculos pero donde al que los habitantes de mayor rango social acudían, también, para ser vistos.
La verdad es que la visita al Anfiteatro Romano de Nimes es imprescindible. Solo una vez dentro, puede entenderse la importancia y monumentalidad del espacio, convertido hoy en coso taurino y recinto para todo tipo de espectáculos. La visibilidad desde la práctica totalidad de las graderías es excelente.
En la época romana, el anfiteatro estaba provisto de un gran toldo, el velum, que protegía a los espectadores de la crudeza del sol. Aun hoy se pueden observar en la parte superior del anfiteatro, los agujeros donde se colocaban las astas que sostenían el velum.
Tras la caída del Imperio Romano, el Anfiteatro adquirió otra funcionalidad, pues terminó por convertirse en una auténtica fortaleza capaz de dar cabida a un barrio entero de viviendas con, incluso, varias iglesias en su interior y un pequeño castillo adosado a una de sus torres, donde se establecieron los condes medievales. Este es el motivo principal por el cual el anfiteatro romano de Nimes se mantiene en tan buen estado.
VISITAS:
Para visitar el interior del Anfiteatro romano de Nimes hay que pagar entrada. Sin embargo puede ser interesante adquirir el Billete sin colas que te permite visitar el Anfiteatro Romano o todos los monumentos romanos de forma conjunta (lo puedes adquirir aquí para ahorrarte las colas)
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